Vivienda portátil desmontable


Uber Shelter es un modelo conceptual proyectado por Rafael Smith que trata de satisfacer las necesidades inmediatas de las personas que se han quedado sin hogar en situaciones de emergencia originadas por desastres naturales, guerras…
Dejando al margen la viabilidad de esta propuesta en dichas situaciones, el proyecto me resulta interesante como concepto por su carácter portátil, modular, desmontable y reciclable.

Según el propio Rafael Smith ha tenido en cuenta cinco puntos para el diseño de la vivienda:

  • Fácilmente transportable y plegable de tal forma que quede como un elemento plano
  • Construida con materiales reciclados y que tienen la posibilidad de ser reutilizados
  • Fácil de montar y sin necesidad de usar muchas herramientas
  • Puede ser utilizado como unidad básica pero es fácilmente mejorable y puede acoger las nuevas infraestructuras
  • Apilable

En una primera fase, se transporta la unidad hasta la localización requerida y se monta rápida y fácilmente una unidad de vivienda básica que satisface las necesidades esenciales de la población.

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Llegan a España las casas de “bajo coste” inspiradas en las que ya hace Ikea

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Una empresa malagueña proyecta la creación de viviendas sostenibles a bajo coste, con certificación energética A y construidas sobre una estructura de acero ligero, inspiradas en las que ya hace Ikea en Suecia o Inglaterra y que permiten un ahorro de mil euros anuales en la factura de la luz.

Con un precio de 1.150 euros el metro cuadrado, Econocasa hace distintos modelos que oscilan entre los sesenta metros construidos con una habitación y un baño por 69.000 euros y las de 119 metros cuadrados con tres habitaciones y dos baños por 136.850 euros.

Según ha explicado el director de la firma, Roberto Amores, a estas cantidades habría que sumar 4.500 euros por el proyecto y la dirección de obra y 6.000 más si se construyera fuera de la provincia de Málaga para cubrir los gastos de mantenimiento de los trabajadores.

La única condición para hacerse con una de estas viviendas es poseer un terreno urbanizable, ya que como ha relatado Amores “Econocasa no es una promotora, por lo que carece de espacios para edificar”.

El periodo de edificación que asegura la empresa a sus clientes es de seis meses, bajo una pena de cien euros diarios por cada jornada que se retrase la entrega durante el primer mes y 3.000 euros más por cada mes adicional.

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Explicación: ¿Cómo funcionan los bancos?

Hacía ya tiempo que quería subir este vídeo. Cuando vi la película (el Concursante) me pareció realmente curioso y pensé inmediatamente que merecía la pena compartirlo en el blog.

Dejando a un lado la curiosa explicación de cómo funciona la economía y los bancos me llamó especialmente la atención el toque de humor que se produce en el supermercado cuando compran naranjas “para zumo“. No os lo perdáis el vídeo da qué pensar…

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El presidente de la comunidad de propietarios

La presidencia de la Junta en una comunidad de propietarios acostumbra a ser un cargo de suerte controvertida, del que muchos huyen como si se tratase de una plaga, y que otros persiguen con tenacidad como si fuera un sillón de ministro, de consejero o de concejal. En efecto, muchos propietarios en las comunidades, cuando se les acerca el turno rotatorio que les obliga a ejercer como presidente de la Junta durante un tiempo determinado, tratan de idear mil argucias y pretextos que puedan ayudarles a librarse de una carga que les parece poco apetecible. No obstante, no debemos olvidar que el nombramiento de presidente es de carácter obligatorio y, en la mayor parte de los casos, no es tan fácil librarse de él.

El presidente de la Junta en la Comunidad de Propietarios es nombrado entre los distintos titulares de las viviendas a través de elección o mediante turno o rotación, según pueda disponerse en los estatutos o en el título constitutivo de la propia comunidad. Cuando ha de hacerse por elección y no hay candidato alguno, lo normal será acudir al mencionado turno rotatorio. En caso claramente justificado o de fuerza mayor, si el propietario no desea ser obligado por sus convecinos a asumir la presidencia de la comunidad, podrá pedir ante el Juzgado de Primera Instancia dentro del mes inmediatamente siguiente a su acceso al puesto, ser eximido de tal obligación argumentando a tal fin las razones que le asistan. En este último supuesto, el juez, mediante de un sencillo procedimiento designará a otro propietario que deberá sustituir, en su caso, al Presidente que renuncia al cargo hasta que se proceda a un nuevo nombramiento. De la misma forma, habrá que acudir al juez cuando las cosas se pongan difíciles y resulte totalmente imposible designar a un nuevo presidente de la comunidad.  Por suerte, no es obligatorio nombrar vicepresidentes y esto puede suponer no añadir más problemas en situaciones como las descritas con anterioridad. En el caso de que se considere necesario tener vicepresidente/s en la Junta de comunidad, su nombramiento se realizará de la misma manera que se hace para designar presidente.

El presidente tiene la obligación de representar a la comunidad de propietarios en aquellos casos en que sea preciso, es decir, ante empresas proveedoras (electricidad, agua, limpieza, mantenimiento de ascensores, etc.) y ante instancias de la Administración Pública, como pueden ser el ayuntamiento o la comunidad autónoma en determinados casos. Además, es frecuente que tengan que dedicar parte de su tiempo libre a escuchar a los vecinos, hacer gestiones ante terceros para el buen funcionamiento de los servicios comunes, etc. Lo más curioso del caso, como antes mencionábamos, es que mientras la mayor parte de los propietarios suelen tratar de eludir el cargo o recibirlo de mala gana, también hay otras personas que ven con agrado asumir las cotas de protagonismo que reporta la presidencia, aunque estas puedan ser irrelevantes o ridículas para la mayoría. Como hace años dijera Juan Belmonte, “hay gente para todo”.

Vía: enormo

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Vender una vivienda que avala la compra de otra.

Durante la última década se ha vivido un boom en la compraventa de viviendas. La hipoteca ha sido, en la mayoría de los casos, el instrumento utilizado a la hora de financiar la adquisición de un inmueble y, en muchas de estas situaciones, los compradores necesitaban un respaldo económico que garantizara el pago de todas y cada una de las cuotas del crédito hipotecario. La figura del avalista cobró una gran importancia y se convirtió en casi imprescindible para jóvenes, trabajadores con nóminas reducidas, solicitantes de hipotecas por un valor superior al 80% de la tasación del piso o personas sin trabajo fijo. Muchos de quienes, en su momento, firmaron como avalistas de sus familiares o amigos se preguntan ahora si pueden poner a la venta sus inmuebles o si, por el contrario, su condición de garantes de un crédito del que no son titulares les impide disponer libremente de su patrimonio. La elección entre aportar garantías personales o reales para respaldar una hipoteca puede ser la clave para poder poner a la venta un inmueble.

Garantía personal

Con frecuencia se suele confundir la figura del avalista con la del “hipotecante no deudor”, por lo que es importante diferenciar ambos términos y conocer lo que cada uno de ellos implica antes de tomar la decisión de respaldar una hipoteca.

El avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro de la deuda contraída por el titular de la hipoteca. Es decir, garantiza de manera personal que el prestatario va a hacer frente al pago de las cuotas, pero no lo hace con un bien concreto. Es frecuente escuchar conversaciones en las que se asegura que los padres han avalado a su hijo “con el piso”, pero estas afirmaciones no son del todo correctas, pues le apoyan con todos sus bienes: su nómina, su cuenta corriente, su vivienda… En el caso de que el titular no pague las mensualidades, el banco puede dirigirse directamente contra el patrimonio del avalista.

Pero al no existir un bien concreto que haya servido como garantía de pago, el fiador puede vender libremente su patrimonio y disponer de él de la manera que considere más oportuna, pues seguirá respondiendo con los nuevos bienes. Así que si desea vender su casa puede hacerlo con total libertad, ya que no existe sobre ella ninguna carga concreta. Eso sí, el avalista ve reducida su capacidad de endeudamiento en el futuro de manera que, si necesita un crédito al consumo o una hipoteca no le será tan fácil conseguirlo salvo que responda con su patrimonio ante las posibles deudas de un tercero.

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