¿Cómo se reserva un piso?

Cuando te has pateado toda la ciudad y por fin has encontrado el piso más apropiado viene un momento delicado, se trata de hacer la reserva. Muchas personas sienten cierta desconfianza ya que son muchos los casos de fraude que nos llegan de conocidos y los medios de comunicación.

A continuación detallamos la base legal de una reserva para alquilar un piso y cómo se puede hacer.

Reserva de arrendamiento.

La Sentencia del TS de 13 de Octubre de 2.005, que viene a resumir la doctrina jurisprudencial sobre el precontrato y sus consecuencias:

”En efecto, el llamado precontrato, contrato preliminar o preparatorio, o “pactum de contrahendo” bilateral de compraventa tiene por objeto constituir un contrato y exige como nota característica que en él se halle prefigurada una relación jurídica con sus elementos básicos y todos los requisitos que las partes deben desarrollar y desenvolver en un momento posterior (SSTS 23 Diciembre de 1.995; 16 de Julio 2003 , entre otras), cuya efectividad o puesta en vigor se deja a voluntad de ambas partes contratantes.”

Aunque hace referencia al precontrato de compraventa, lo cierto es que su doctrina es plenamente aplicable a todos los precontratos, según reiterada jurisprudencia. Por lo tanto, el contrato de reserva de vivienda o de local debe contener los acuerdos esenciales que las partes hayan alcanzado respecto al futuro contrato de arrendamiento.

Clases de arras

Con arreglo a la función que desempeñan, en la actualidad, podemos distinguir tres tipos de arras patrimoniales: confirmatorias, penales y penitenciales (STS de 24 de Octubre del 2002.) La mera entrega a cuenta o anticipo, sin mediar arras, no se da a título de cautela, como en la figura arral, sino a cuenta del precio, y constituye no una medida de refuerzo, sino un cumplimiento parcial por parte de uno de los contratantes. Así, el empleo de la palabra “señal” es necesariamente un anticipo del precio (SSTS de 2 de Diciembre de 1988, 9 de Mayo de 1990, 20 de Febrero de 1996.)

Arras Confirmatorias
Las arras confirmatorias actúan en el ámbito obligacional de los contratos con fuerza vinculante que no faculta, por tanto, para resolver las obligaciones contraídas y que normalmente se corresponden con las entregas o anticipos del precio a cuenta (STS de 22 de Septiembre de 1999). Ante su incumplimiento se aplicará el artículo 1.124 CC

Arras Penales
Como entrega de cantidad para responder del cumplimiento del que tienen una función estricta de garantía de cumplimiento, ya que se pierden si el contrato se incumple, pero que no permiten desligarse del mismo (STS de 9 de Marzo de 1989). En las arras penales y para el caso de incumplimiento, la parte cumplidora dispone de la opción de exigir el cumplimiento, con la correspondiente indemnización por daños y perjuicios, que deberán ser probados, o resolver el contrato donde las arras constituyen una pena. En caso de incumplimiento, las arras pueden tener que devolverse duplicadas pero, a diferencia de las penitenciales, sólo en el caso de que las partes lo hubieran pactado, abonando la jurisprudencia esta tesis, así la STS de 26 de Diciembre de 1991, 19 de Mayo de 1998

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Vender una vivienda que avala la compra de otra.

Durante la última década se ha vivido un boom en la compraventa de viviendas. La hipoteca ha sido, en la mayoría de los casos, el instrumento utilizado a la hora de financiar la adquisición de un inmueble y, en muchas de estas situaciones, los compradores necesitaban un respaldo económico que garantizara el pago de todas y cada una de las cuotas del crédito hipotecario. La figura del avalista cobró una gran importancia y se convirtió en casi imprescindible para jóvenes, trabajadores con nóminas reducidas, solicitantes de hipotecas por un valor superior al 80% de la tasación del piso o personas sin trabajo fijo. Muchos de quienes, en su momento, firmaron como avalistas de sus familiares o amigos se preguntan ahora si pueden poner a la venta sus inmuebles o si, por el contrario, su condición de garantes de un crédito del que no son titulares les impide disponer libremente de su patrimonio. La elección entre aportar garantías personales o reales para respaldar una hipoteca puede ser la clave para poder poner a la venta un inmueble.

Garantía personal

Con frecuencia se suele confundir la figura del avalista con la del “hipotecante no deudor”, por lo que es importante diferenciar ambos términos y conocer lo que cada uno de ellos implica antes de tomar la decisión de respaldar una hipoteca.

El avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro de la deuda contraída por el titular de la hipoteca. Es decir, garantiza de manera personal que el prestatario va a hacer frente al pago de las cuotas, pero no lo hace con un bien concreto. Es frecuente escuchar conversaciones en las que se asegura que los padres han avalado a su hijo “con el piso”, pero estas afirmaciones no son del todo correctas, pues le apoyan con todos sus bienes: su nómina, su cuenta corriente, su vivienda… En el caso de que el titular no pague las mensualidades, el banco puede dirigirse directamente contra el patrimonio del avalista.

Pero al no existir un bien concreto que haya servido como garantía de pago, el fiador puede vender libremente su patrimonio y disponer de él de la manera que considere más oportuna, pues seguirá respondiendo con los nuevos bienes. Así que si desea vender su casa puede hacerlo con total libertad, ya que no existe sobre ella ninguna carga concreta. Eso sí, el avalista ve reducida su capacidad de endeudamiento en el futuro de manera que, si necesita un crédito al consumo o una hipoteca no le será tan fácil conseguirlo salvo que responda con su patrimonio ante las posibles deudas de un tercero.

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Cómo encontrar vivienda barata. (Parte 3)

Tercer y último artículo sobre los diferentes métodos para conseguir una vivienda barata.

10. Alquila

Si los precios de venta te parecen abusivos puedes independizarte alquilando durante un tiempo. El gasto de alquiler de un año puede compensarse con encontrar un piso a mejor precio un tiempo después, por descensos en los precios o nuevas ayudas a la adquisición. Además, hoy por hoy la subida de precios ha sido tan espectacular que ya no es cierto que se puede comprar por el precio de un alquiler, sobre todo si tenemos en cuenta que a la cantidad mensual que se paga por alquilar en muchos casos es posible “restarle” otras cantidades, mientras que a la cuota de la hipoteca normalmente siempre hay que “sumarle” otros conceptos. Al final, lo que pagas al año no es lo mismo en un caso o en otro, es mayor en la compra.

Nos explicamos: si alquilas, es posible que consigas una ayuda de las que ha propuesto el Ministerio de la Vivienda, o en muchos casos podrás optar a la desgravación fiscal por alquiler de tu comunidad, que en Madrid por ejemplo es del 20%, recuerda que para acceder a ella debes hacer un contrato en regla. Sin embargo, a un piso en propiedad hay que sumarle gastos como el IBI, últimamente en alza en muchas capitales, el seguro hogar -recomendable- y los gastos de la comunidad de vecinos que no suelen pagarse en el caso del alquiler. Además, la comunidad de vecinos suele requerir de vez en cuando “derramas”, esto es, un dinero extra para arreglos puntuales en la finca, modernizaciones, etc. Total, un “piquito” al año. La desgravación fiscal por la hipoteca además tiende a ser más baja que por el alquiler.

11. Construye tu mismo

También puedes construirte tu propia casa unifamiliar. Aunque los suelos en las capitales están a unos precios muy elevados, hay algunos pueblos cercanos en los que puedes encontrar solares a un precio asequible y ten en cuenta que si construyes tu mismo, puedes conseguir un precio final mucho más bajo por el metro cuadrado construido. En contraposición, tendrás que implicarte mucho más en la consecución de tu vivienda, pero luego podrás sentirte orgulloso de haberla construido totalmente a tu gusto. Visita la gerencia de urbanismo del ayuntamiento en que elijas vivir para que te informen de todo lo necesario para empezar tu proyecto, pregunta a arquitectos para conocer los costes de la obra.

12. Si por fin decides comprar, atento a las cuotas de tu préstamo

Hay diferencias muy significativas en cuanto a las condiciones de los prestamos hipotecarios que ofrecen las distintas entidades bancarias. Antes de elegir tu hipoteca, comprueba en distintos bancos la política de comisiones, tipos que te aplican, condiciones legales, etc. Pon especial cuidado en las ofertas “chollo” o en las denominadas “hipotecas flexibles”, puesto que con ellas, suele resultar que a la larga pagarás mucho más. Tampoco confíes en que ninguna entidad bancaria, por grande y conocida que sea, se preocupe por tu integridad económica, porque no lo hacen. Lo mejor es que te hagas unos números con cada oferta y conozcas de primera mano lo que vas a pagar en concepto de intereses a tu entidad bancaria.

Suele ser un error habitual pensar sólo en lo que pagarás al mes ahora. Ten en cuenta que la mayoría de hipotecas actuales en nuestro país, son de tipo variable y si los tipos de interés suben. Si no lo ves claro, puedes contratar un seguro hipotecario que aunque encarece la cuota, te hace estar más tranquilo ante hipotéticas situaciones de paro o enfermedad que te pudieran surgir. Tampoco confíes en que si te va mal, puedes vender el piso y satisfacer tu deuda con el banco. En países como Japón ha pasado que al bajar los precios de la vivienda durante varios años consecutivos, la gente que no podía pagar su letra, entregaba la vivienda al banco y seguía teniendo una buena parte de la deuda por satisfacer. Son cosas muy distintas el valor de tu vivienda y la deuda que tienes con la entidad bancaria que escojas, que ha de ser la que tu desees y te ofrezca mejores condiciones, es tu derecho elegirla.

13. Si decides comprar sobre plano para ahorrar, se muy cauto

En ocasiones, se pueden encontrar viviendas a precios más asequibles en cooperativas de vivienda y en promociones privadas de viviendas con algún tipo de protección oficial, pero ten cuidado que no es oro todo lo que reluce. Son ya demasiados casos de estafas en la que personas sin escrúpulos han desaparecido con el dinero depositado por los compradores, quiebras, disoluciones de sociedades, etc. que después de la espera de unos años, dejan a los compradores sin vivienda, a veces sin dinero, y en una situación de indefensión absoluta porque en estos asuntos, las administraciones suelen huir de la intervención y la Justicia suele ser especialmente lenta. Por ejemplo en el caso Promocisa que afectó a 3.000 familias de la Comunidad de Madrid, la instrucción judicial ha durado 27 años.

Y que no se construyan las viviendas o que desaparezca tu dinero no son los únicos riesgos, de hecho, son los más improbables de cuantos hay. Retrasos en las entregas, sobreprecios, imposición de cambios en las calidades, reducción de metros útiles, etc. son moneda de cambio habitual cuando se compra sobre plano. No pienses que este tipo de problemas nunca te afectarán a ti porque son más frecuentes de lo que parece. En Madrid por ejemplo, se calcula que sólo en los desarrollos del Sureste hay cerca de 125.000 afectados por esperas que van a llegar en algunos casos hasta 15 años. En Vallecas, Carabanchel, Parla y otros desarrollos urbanísticos de toda la Comunidad de Madrid, por desgracia, conocen bien este tipo de prácticas.

Si decides comprar sobre plano, asegúrate de que la empresa promotora o la cooperativa, así como la constructora que materializará las viviendas, tengan solvencia y reconocido prestigio. Es importante que compruebes también en el Ayuntamiento y en el Registro de la Propiedad, si se ha aprobado el plan de urbanización de la zona, el estado de la junta de compensación, si disponen de suelo adjudicado sobre el que construir las viviendas y que además, poseen la titularidad del mismo. Comprueba además de que los promotores tienen un aval o seguro que te garantice la devolución de lo pagado si, por cualquier razón, el proyecto no llega a buen puerto. Y ante todo, exige que en tu contrato aparezcan cláramente la fecha de entrega, características/calidades que llevará tu vivienda y el precio definitivo. Si no lo ves claro, siempre puedes recurrir a realizar una consulta informativa a un abogado o gestoría especializada que sea imparcial y no guarde relación alguna con los promotores de la obra. Esto no te costará mucho y puedes evitar muchos quebraderos de cabeza.

14. Entérate de todas las ayudas disponibles

Actualmente tanto el Gobierno Central, como las comunidades autónomas y los ayuntamientos tienen planes de vivienda en marcha con suculentas ayudas de las que puedes ser beneficiario. Entérate bien de todas ellas en sus oficinas de información.

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La “Paradoja” del Propietario

Te has comprado un piso, han pasado tres años y ahora su valor de mercado es un 40% más. Estás contento porque ahora, en vez de venderlo por los 120.000 euros que te costó lo venderías por unos ¡168.000!. Pero, ¿sabías que si lo vendes para financiar la compra de a otro más caro estás perdiendo dinero?. A veces mucho dinero.

Una evolución frecuente de alguien que ha comprado un piso en los últimos años es que al cabo de un tiempo, pongamos, por ejemplo, 5 años, decida adquirir algo más grande. Las razones son varias, aumento de renta, querer vivir con más amplitud, o una muy chillona: los críos.

Imaginemos una pareja que compró un piso en el año 2000. Les llamaremos los Pérez. Pagaron por el piso 120.000 euros, pero en el año 2005 esa pareja tiene ya dos chavalines y decide mudarse a un piso mayor, haciendo lo que la mayoría de las familias hacen: Vender el piso actual para financiar parcialmente la compra del nuevo.

Debido a una excepcional época de incrementos del precio de la vivienda el piso que compraron en el 2000 ha tenido un incremento del 50%, y por él les dan nada menos que ¡180.000 euros!. Los Pérez están muy contentos. Ahora bien, el piso que quieren comprar costaba en el año 2000 unos 200.000 euros, y, al tener un incremento similar, del 50%, ahora piden por él 300.000.

El dinero contante y sonante que tienen que aportar (bien sea en efectivo o con hipoteca) en el 2005 por la diferencia de precio entre un piso y otro es: 300.000 – 180.000= 120.000 euros. Sin embargo, si el precio de la vivienda se hubiera mantenido estable durante esos años aportarían: 200.000 – 120.000= 80.000 euros.

Conclusión: debido al alza de precios, los Pérez deben aportar nada menos que 120.000-80.000 ¡¡40.000 euros más!!.

No hace falta decir que éste es un caso de lo más frecuente. Es decir, siempre que se venda una propiedad para poder comprar otra de mayor valor financiada parcialmente con la primera que se adquirió, la subida del precio de la vivienda es perjudicial, los porcentajes de subida de precios lógicamente no serían iguales para las dos viviendas, pero sí aproximados, por lo que el ejemplo sirve igual.

La paradoja es que en este caso, llamémosle “mejora de vivienda”, lo que realmente sería interesante como propietario es: ¡que la vivienda BAJE!…

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Como subarrendar una vivienda

El subarriendo, o lo que es lo mismo, que un inquilino alquile parte de la casa a otras personas, es una práctica cada vez más extendida. Es algo que se produce, sobre todo, en las grandes ciudades, en las que el precio de los alquileres es más elevado y en donde se da una mayor concentración de personas que se ven obligadas a compartir piso. Se trata, según indican los expertos, de una realidad que tiene dos caras. De un lado, es el único modo que tienen algunas personas de poder disponer de una vivienda; la actual situación del mercado inmobiliario y, en concreto, el del alquiler, que ofrece escasa oferta y a precios desorbitados, hace que muchas personas lo tengan muy difícil a la hora de acceder a una vivienda, por lo que no es algo excepcional que un joven arriende una vivienda y, a su vez, decida alquilar alguna de sus habitaciones a otros, con el fin de compartir gastos. Esta práctica también es cada vez más común entre los inmigrantes. Tanto el arrendatario como los subarrendados comparten el precio del alquiler, con lo que el coste mensual es más llevadero.

Una segunda cara, ésta más problemática, se encuentra tras la figura del “arrendatario especulador”, la persona que alquila una vivienda y que, a su vez, subarrienda sus habitaciones a otras, con lo que puede incluso llegar a obtener unas cantidades superiores al precio de alquiler del piso. Es una manera de que el coste de vivir en la casa le salga casi gratis, pero esta situación suele traer consigo problemas, especialmente para el propietario del inmueble.

Con permiso del propietario

¿Es el subarriendo una práctica legal? Según la ley, sí puede hacerse, pero la introducción en la vivienda de terceras personas, ajenas al contrato de arrendamiento, exige el cumplimiento de una serie de requisitos de tipo legal. La primera y más importante de estas condiciones establece que, a menos que se especifique en el contrato, el subarriendo está prohibido. La legislación, en cambio, permite el subarriendo siempre y cuando el propietario del inmueble haya dado su consentimiento expreso y por escrito. Los expertos señalan que esta prohibición se suele hacer en el 98% de los casos. En la práctica, los propietarios tienen miedo de que, si consienten el subarriendo, su vivienda se llene de personas a las que no conoce y con las que no tiene ninguna relación contractual directa, lo que, a la larga, puede ocasionar problemas de convivencia con otras personas del inmueble o daños en la vivienda de los que los inquilinos no vayan a hacerse responsables…

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