Vender una vivienda que avala la compra de otra.

Durante la última década se ha vivido un boom en la compraventa de viviendas. La hipoteca ha sido, en la mayoría de los casos, el instrumento utilizado a la hora de financiar la adquisición de un inmueble y, en muchas de estas situaciones, los compradores necesitaban un respaldo económico que garantizara el pago de todas y cada una de las cuotas del crédito hipotecario. La figura del avalista cobró una gran importancia y se convirtió en casi imprescindible para jóvenes, trabajadores con nóminas reducidas, solicitantes de hipotecas por un valor superior al 80% de la tasación del piso o personas sin trabajo fijo. Muchos de quienes, en su momento, firmaron como avalistas de sus familiares o amigos se preguntan ahora si pueden poner a la venta sus inmuebles o si, por el contrario, su condición de garantes de un crédito del que no son titulares les impide disponer libremente de su patrimonio. La elección entre aportar garantías personales o reales para respaldar una hipoteca puede ser la clave para poder poner a la venta un inmueble.

Garantía personal

Con frecuencia se suele confundir la figura del avalista con la del “hipotecante no deudor”, por lo que es importante diferenciar ambos términos y conocer lo que cada uno de ellos implica antes de tomar la decisión de respaldar una hipoteca.

El avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro de la deuda contraída por el titular de la hipoteca. Es decir, garantiza de manera personal que el prestatario va a hacer frente al pago de las cuotas, pero no lo hace con un bien concreto. Es frecuente escuchar conversaciones en las que se asegura que los padres han avalado a su hijo “con el piso”, pero estas afirmaciones no son del todo correctas, pues le apoyan con todos sus bienes: su nómina, su cuenta corriente, su vivienda… En el caso de que el titular no pague las mensualidades, el banco puede dirigirse directamente contra el patrimonio del avalista.

Pero al no existir un bien concreto que haya servido como garantía de pago, el fiador puede vender libremente su patrimonio y disponer de él de la manera que considere más oportuna, pues seguirá respondiendo con los nuevos bienes. Así que si desea vender su casa puede hacerlo con total libertad, ya que no existe sobre ella ninguna carga concreta. Eso sí, el avalista ve reducida su capacidad de endeudamiento en el futuro de manera que, si necesita un crédito al consumo o una hipoteca no le será tan fácil conseguirlo salvo que responda con su patrimonio ante las posibles deudas de un tercero.

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El precio de la vivienda caerá más de un 20% en 2009

Según el Índice de Mercados Inmobiliarios Españoles (IMIE) del mes de enero, el precio de la vivienda caerá más de un 20% en tasa interanual al cierre de 2009. Además el valor de los inmuebles tendrán un descenso sostenido de entre 1 y 1,4 puntos porcentuales al mes, por el frenazo de las ventas, lo que también se traducirá en un aumento del ‘stock’ hasta las 1,5 millones de viviendas este año.

El director general de la tasadora Tinsa, Luis Leirado, señaló que 2009 ya arrancó con un descenso interanual de los precios del 10,1%, el undécimo consecutivo, lo que supone una vuelta a los valores de abril de 2006, durante la presentación del Índice de Mercados Inmobiliarios Españoles (IMIE) del mes de enero.

Se trata del primer descenso de dos dígitos registrado hasta ahora por este indicador, que además es 1,3 puntos porcentuales superior al experimentado al cierre de 2008, que era del 8,8%.

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¿Es la ironía un recurso de arquitectura?

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Esta obra en construcción, del arquitecto Manuel Ocaña, plantea una pregunta interesante:
¿es la ironía un recurso de arquitectura?

A continuación, las imágenes enviadas por la oficina, y al final, los comentarios de ustedes, nuestros agudos lectores.

OCAÑA DE ESPAÑA.
O cuando el figurativismo duele

El proyecto es una performace ultrarrealista sobre el mercado inmobiliario, en formato de encargo de 53 viviendas entre medianeras, con altura B+3.
Sucumbimos a los incuestionables deseos de un creativo promotor privado de construir un edificio conquense por fuera y muy moderno por dentro. Se le planteó construir el edificio como una réplica de las casas colgantes de Cuenca. Las dos primeras plantas serían la roca (construida con técnicas de tematización como las ejecutadas en Port Aventura) y las dos últimas, unas casas costumbristas apoyadas en ella, rematadas con cubiertas de lona con serigrafía de tejas árabes.  El conjunto es el edificio residencial Ocaña de España.
En el proyecto convergen realidades entrecruzadas que van desde las fosas abisales de la cultura popular al Realismo Operatorio de Bourriaud. Y tiene mucho de actitud osada y crítica que incita a la reflexión, y no solo sobre arquitectura. Invita a reflexionar sobre el exceso de repertorio arquitectónico, el vértigo de la inversión inmobliaria, la influencia de los medios y, además,  manifiesta la amenaza omnipresente del fin del capitalismo que conocemos. También navega por los océanos del Fake. Es como el fosil de Hello Kitty, o un Mickey Mouse.
Es decir Las Casas Colgantes de Cuenca y nuestro edificio tienen la misma imagen aunque no comparten significados.
Todo esto es Ocaña de España.

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Vía: Plataformaarquitectura

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