Schusev State Museum of Architecture
- Archivado en: Arquitectura, Arte
- Fecha: Abr 11,2013
En los últimos tiempos, la fotografía ha ganado otra dimensión en la decoración. En aquellas paredes donde se solía elegir meticulosamente un cuadro favorito o un espejo para agrandar el espacio, ahora, las elegidas son las fotos inmensas.

La milla de oro del arte se enriquecerá con un nuevo museo «verde» dedicado a la arquitectura, el urbanismo y el diseño. Lo proyectará y financiará Emilio Ambasz, referente mundial de la edificación ecológica y uno de los grandes arquitectos contemporáneos. Con un osado diseño de fachadas vegetales, se alzará en el emplazamiento de un edificio municipal en desuso que cede el consistorio madrileño. Si sitúa frente al museo del Prado, muy cerca del Thyssen y el Reina Sofía, y pegado al Caixa Forum de Herzog y de Meuron. La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, firmó ayer el convenio con la Fundación Emilio Ambasz para crear esta nueva infraestructura cultural que exigirá un inversión de en 10 millones y que se quiere concluir en dos años.

Con una superficie próxima a los 4.000 metros cuadrados en cinco plantas, el futuro Maadu (Museo de Arte, Arquitectura, Diseño y Urbanismo) se ha concebido como una dotación vanguardia en una privilegiada zona para el arte, en el corazón del eje Prado-Recoletos. El consistorio madrileño cede durante un periodo de 75 años para uso cultural un vetusto edificio sin función administrativa situado en el número 30 del Paseo del Prado, frente del Jardín Botánico, que se derribará para alzar en su solar el nuevo museo.

Los edificios de baños públicos o subestaciones eléctricas casi nunca destacan por su belleza arquitectónica. Pero hay excepciones: las estructuras públicas de Amsterdam transformadas por el diseñador holandés Roeland Otten. A través del uso de fotografías en alta resolución o mosaicos que recrean el entorno del barrio, estas estructuras desaparecen y los transeúntes no notan su presencia… hasta que se vuelven una atracción en sí mismas.

Tomando los mismos puntos de vista a los que se orientan, cada fachada se reviste -a través de diferentes técnicas- de una imagen cotidiana del barrio que lo rodea, incluyendo casas, vegetación y autos estacionados.

La intención de Otten de embellecer su ciudad fue tomando formas más artísticas, pixeleando el entorno o abstrayendo las imagenes del paisaje urbano a simples colores planos.

Su obra es sencilla y de bajo costo, creando instalaciones públicas ingeniosas que además de camuflar la infraestructura poco agradable a la vista de la ciudad, se han ido transformando en atractivos hitos urbanos para visitar y admirar.

Shigeru Ban ya dejó claro que con tubos de cartón y cajas de fruta se podía levantar una arquitectura de emergencia. En la reciente edición de Arco, Cristina Parreño y sus alumnos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han demostrado de nuevo que, incluso con los medios más simples, la planificación es tan importante como la ejecución. Las herramientas de esa planificación son, en realidad, las de la realización. Eso es lo que Parreño enseña en el MIT.

La obra, una sensual y excesiva cubierta que marcaba con una topografía aérea el acceso a la Fundación Arco en la última edición de la feria madrileña, consiguió a partir de lo más sencillo (tubos blancos de cartón) lo más complejo: una cubierta fragmentada, ondulante y sinuosa.