Como subarrendar una vivienda

El subarriendo, o lo que es lo mismo, que un inquilino alquile parte de la casa a otras personas, es una práctica cada vez más extendida. Es algo que se produce, sobre todo, en las grandes ciudades, en las que el precio de los alquileres es más elevado y en donde se da una mayor concentración de personas que se ven obligadas a compartir piso. Se trata, según indican los expertos, de una realidad que tiene dos caras. De un lado, es el único modo que tienen algunas personas de poder disponer de una vivienda; la actual situación del mercado inmobiliario y, en concreto, el del alquiler, que ofrece escasa oferta y a precios desorbitados, hace que muchas personas lo tengan muy difícil a la hora de acceder a una vivienda, por lo que no es algo excepcional que un joven arriende una vivienda y, a su vez, decida alquilar alguna de sus habitaciones a otros, con el fin de compartir gastos. Esta práctica también es cada vez más común entre los inmigrantes. Tanto el arrendatario como los subarrendados comparten el precio del alquiler, con lo que el coste mensual es más llevadero.

Una segunda cara, ésta más problemática, se encuentra tras la figura del “arrendatario especulador”, la persona que alquila una vivienda y que, a su vez, subarrienda sus habitaciones a otras, con lo que puede incluso llegar a obtener unas cantidades superiores al precio de alquiler del piso. Es una manera de que el coste de vivir en la casa le salga casi gratis, pero esta situación suele traer consigo problemas, especialmente para el propietario del inmueble.

Con permiso del propietario

¿Es el subarriendo una práctica legal? Según la ley, sí puede hacerse, pero la introducción en la vivienda de terceras personas, ajenas al contrato de arrendamiento, exige el cumplimiento de una serie de requisitos de tipo legal. La primera y más importante de estas condiciones establece que, a menos que se especifique en el contrato, el subarriendo está prohibido. La legislación, en cambio, permite el subarriendo siempre y cuando el propietario del inmueble haya dado su consentimiento expreso y por escrito. Los expertos señalan que esta prohibición se suele hacer en el 98% de los casos. En la práctica, los propietarios tienen miedo de que, si consienten el subarriendo, su vivienda se llene de personas a las que no conoce y con las que no tiene ninguna relación contractual directa, lo que, a la larga, puede ocasionar problemas de convivencia con otras personas del inmueble o daños en la vivienda de los que los inquilinos no vayan a hacerse responsables…

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Hipoteca inversa: disfrutar del patrimonio

Mi señora madre ya tiene una edad. Después de pasarse toda la vida luchando para salir adelante, se ha encontrado con una pensión que no le da ni para pipas. Junto con mi padre, que también tiene su buena ración de canas, vive en una vivienda que compraron hace casi 30 años. La casa en la que pasé mi infancia está situada en un barrio estupendo y, a pesar de acumular tres décadas de antigüedad, bien podría tasarse por un precio interesante. Llevo un par de años persiguiéndoles con la idea de la hipoteca inversa, pero siempre me dicen que, cuando les toque criar malvas, nos repartamos el dinero de la venta de la casa entre mis hermanos y yo. Me da una rabia mortal que mis bien amados progenitores tengan el chip de la herencia tan interiorizado, más aún cuando se merecen disfrutar de estos años sin escatimar en caprichos.

La hipoteca inversa me parece un invento financiero ideal. Creo que nuestros mayores tienen todo el derecho del mundo a sacarle partido a un patrimonio inmobiliario que han pagado con el sudor de su frente. Además, las ridículas pensiones que existen a día de hoy son claramente insuficientes en casos de dependencia sanitaria. El panorama se complica todavía más cuando echamos un vistazo a las listas de espera de las residencias geriátricas públicas. Todo esto constituye, a mi juicio, un buen abanico de razones para que mis padres se decidan de una vez por todas a vivir como siempre han querido.

¿Cómo funciona?
El funcionamiento de la hipoteca inversa es aparentemente sencillo. Se trata de un producto al que pueden acceder los mayores de 65 años que tengan una casa en propiedad. La entidad financiera tasa la vivienda y, en función del importe resultante y de la edad del solicitante, se acuerda el pago de una renta mensual vitalicia. El cliente no pierde en ningún momento la titularidad de la vivienda, es más, si tiene que abandonar su casa e irse a una residencia, puede alquilar la casa a un tercero sin ningún problema, sumando dos rentas en vez de una. Cuando se produce el fallecimiento, los herederos tienen varias opciones: conservar la propiedad pagando la deuda acumulada, constituir una nueva hipoteca por el importe adeudado o vender la vivienda y obtener un beneficio económico tras restarle la cancelación de la deuda.

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El mercado no absorberá el millón de pisos sin vender hasta el año 2012

Tres años. Este es el tiempo que tardará todavía el mercado de la vivienda en absorber el millón largo de pisos construidos en los últimos años que están sin vender. Lo dice un reciente estudio publicado en Información Comercial Española (ICE), revista editada por el Ministerio de Industria.

El estudio concluye que “en el peor de los escenarios considerados, el ajuste del sector no sería posible hasta el segundo trimestre de 2012”. Para llegar a esta conclusión, el profesor Daniel Fuertes -autor del estudio- parte de una premisa: el exceso de oferta respecto de la demanda real se sitúa, según las fuentes estadísticas utilizadas, entre un mínimo de 896.000 viviendas (Colegio de Registradores) y un máximo de 1,30 millones (datos de la Encuesta de Condiciones de Vida).

Como se observa, un número importante de viviendas que difícilmente puede absorber un mercado a la baja que entre 2004 y 2007 -los años del boom- nunca fue capaz de superar los 400.000 pisos vendidos. En concreto, el promedio anual de compraventas osciló entre 390.000, según el Colegio de Registradores, y 360.000, según las estimaciones del Ministerio de la Vivienda. Eso quiere decir que en algunos años del boom apenas se vendió la mitad de los pisos construidos, lo que ha alimentado la formación de una burbuja no sólo de precios, sino también de oferta.

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Apartamento de lujo en Londres

Un antiguo edificio de oficinas puede convertirse sin ningún problema en una hogar para alguna familia, como por ejemplo este edificio creado en la década de los 90 por el estudio Paxton Locher Architects para albergar despachos y más despachos.

Ahora, con el paso del tiempo se ha convertido en una confortable y minimalista casa situada en el distrito londinense de Islington. Lo que no tengo tan claro es quién podrá pagar el alquiler que se pide por ella: 1.000 Libras (1460 €) a la semana.

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Ficha técnica de las viviendas

Tenemos por una parte un iPOD de 38,50 euros y por otra una vivienda de 385.000 euros.

El precio es 10.000 veces superior en un producto que en otro, pero cuando nos informamos de las características de ambos, la información suministrada por el aparato de 4 cm supera con creces a la de la  vivienda de 100 m2.

Si comparamos la ficha de los dos, comprobamos que las características técnicas del iPOD vienen bien detalladas, y las de la vivienda apenas nos dan una visión genérica de lo que podemos encontarnos.

Es cierto que la ficha de ese iPOD vale para otros modelos iguales, pero el importe que supone la compra de la vivienda, junto con su plusvalía o comisión por intermediación, bien merece un esfuerzo por parte del vendedor o agente.

En el caso de obra nueva, se suele anunciar un edificio o una urbanización, cuyas viviendas tienen características comunes, por lo que podríamos equipararlo con la presentación de un producto genérico (reproductores mp3) pero la información ofrecida, incluso la común, suele ser bastante limitada.

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